El arte en Cuenca

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Cuenca: Catedral (08)

Capilla del Obispo y Altar de Santa Ana

Tras la anterior capilla citada del bautismo accedemos al transepto o crucero, y a la derecha, al fondo del brazo de este crucero, se encuentra la denominada Capilla del Obispo dedicada a San Julián, y perpendicularmente junto a ella, adosada al muro del brazo del crucero se encuentra el Retablo-Altar de Santa Ana.

 

Capilla del Obispo

Fue fundada esta Capilla por el Cardenal y Obispo de Cuenca Jacobo de Veneris.

Su denominación le viene dada ya que su uso está reservado como capilla privada del Señor Obispo.

La portada gótica de esta Capilla, del último tercio del siglo XV, está formada en su parte inferior por una reja de estilo gótico con su montante renacentista, y en la superior por un un arco ojival que contiene un calvario, rematándose el conjunto con un arco conopial y unos escudos.

El arco conopial, rematado con un amplio florón, tiene una decoración creada con adornos de follaje en su parte externa, mientras que en la interna figura un emparrado de uvas.

A los lados del florón, por encima de las enjutas del arco, dos escudos del Obispo fundador de la Capilla, y otros dos más pequeños y episcopales en la unión del arranque del arco y de los dos chapiteles que enmarcan la parte superior de la portada.

El tímpano del arco alberga las esculturas de Cristo, la Vírgen y San Juan que forman la composición de un Calvario en piedra policromada;  como fondo de esta escena están pintadas la ciudad de Jerusalén con el monte del Calvario y el sol y la luna.

La Reja realizada en el 1.510, con montante renacentista, es obra del rejero conquense Sancho Muñoz.

De los veinte barrotes retorcidos con que cuenta, los dos de sus extremos son más gruesos, y en su parte media cada dos barrotes crean unas formas romboidales.

El calado y sobredorado montante está formado en su centro por una guirnalda de laurel dentro de la cual figura el bautismo de Jesús.

La guirnalda está sujeta por dos sirenas coronadas, extendiéndose la decoración tras ellas con rosas y jarrones que cierran la composición.

El arco rebajado de hierro con que se cierra el montante tiene varias rosas sobredoradas que disimulan los remaches de sus herrajes.

 

 

El interior de la Capilla es de reducidas dimensiones, conteniendo en sus muros laterales diversos relicarios vacíos y ménsulas, así como dos sarcófagos.

El retablo de la Capilla está dedicado a San Julián, patrón de Cuenca, y en su altar se encuentra la escultura de San Julián realizada por el entallador renacentista Pedro de Villadiego en 1.589.

 

San Julián arrodillado recibiendo la palma de manos de la Vírgen.

Aparece muy destacada la Vírgen en un plano superior en medio de una gloria de ángeles que forman su cortejo, estando tallados tanto la figura de la Vírgen como la de los ángeles en madera y policromados.

Detalle de la imagen de la Vírgen, con la palma en su mano, rodeada de los ángeles.

En los bajorrelieves de ambos lados a San Julián se representa en el de la derecha al compañero de San Julián, el Santo Lesmes, con una cesta y un cuchillo entre sus manos y un joven que porta un atillo de mimbres para la confección de cestas en las que se ocupaba San Julián.

En el bajorrelieve de la izquierda se aprecia a un prebendado dando limosna a un niño desarrapado y tullido bajo la mirada de un caballero y su dama.

Altar de Santa Ana

Al lado de la anterior capilla del Obispo y adosado al muro lateral se encuentra este Retablo de Santa Ana del año 1.652, proveniente de la destruida Ermita de Santa Ana, extramuros de la ciudad.

Está compuesto el retablo por un cuerpo principal con predela y cuatro columnas de orden corintio que arropan una pintura del gótico internacional realizada hacia el año 1.400, quedando rematado en su parte superior por un montante con otra pintura de San Juan Bautista, ésta ya del s. XVII.

En el centro de la Predela del altar se advierte una inscripción en latín indicando que este retablo fue concebido en su origen a causa de la epidemia de peste bubónica que sufrió la ciudad en el año 1.285.

La pintura central del retablo está realizada en lienzo sobre tabla, y por su estilo se puede situar la obra como un trabajo del círculo del Maestro de Horcajo.

Se representa a Santa Ana sedente, con una toca blanca en la cabeza, con la Vírgen sentada en sus rodillas mientras ésta sostiene sobre sí a su Divino Hijo.

Detalle de las imágenes de Santa Ana, la Vírgen y Jesús, con un fondo en la pintura simulando un bordado en formas de tipo floral.

El montante está formado por tres calles; el central es más ancho y más alto, conteniendo una pintura en lienzo de San Juan Bautista con el cordero, obra de la misma fecha del retablo, en el año 1652.

Los dos cuerpos laterales son más pequeños formando un tipo de sagrario-relicario.

Latitud: 40° 4' 42.7224" N
Longitud: 2° 7' 46.164" W