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Belmonte: Colegiata (15) Capilla de la Asunción

 

 

Capilla de la Asunción

 

Esta Capilla de la Asunción, o de Nuestra Señora de los Remedios, que se sitúa a continuación de la anteriormente mencionada de San Juan Bautista, también está abierta a la nave de la Epístola.

Su construcción se remonta al primer tercio del siglo XVI por el canónigo de la Colegiata Gregorio Osorio, dedicada originariamente a la Asunción de la Virgen, hasta que por su hundimiento fue reformada en el año 1739, denominándosela con posterioridad también como de Nuestra Señora de los Remedios por la imagen que alberga.

De su primitiva fábrica se conserva el gran arco de entrada ligeramente apuntado que conserva entre sus molduras aboceladas y en sus capiteles la decoración vegetal propia del protorrenacimiento.

La Reja plateresca que clausura esta capilla, fechada en el año 1545, la cierra en su totalidad con la formación de dos cuerpos rematados por un copete que adapta su cerramiento al arco de entrada. No tenemos datos escritos sobre quien fue el creador de esta obra, pero nos recuerda por su estructura y decoración una labor propia del rejero Esteban Limosín.

El cuerpo inferior de la verja lo forman un total de veintiocho barrotes cilíndricos entre los cuales cuatro de ellos de mayor grosor que el resto la delimitan y dividen en tres calles, con la peculiaridad de que la mitad inferior de éstos cuatro mencionados ofrecen una forma cuadrada, a modo de pilar con su decoración plateresca, mientras que la otra mitad superior presentan una forma redonda, con sus elaboradas macollas decorativas que igualmente muestran el resto de barrotes a ese nivel. La puerta de entrada con dos hojas se abre en el centro.

Sobre estos barrotes del cuerpo inferior se desarrolla horizontalmente un dorado friso de chapa, que lo separa del cuerpo superior, engalanado con tres escudos del fundador (dos lobos y cruz de calatrava), entre dragones enfrentados o montados por jinetes y bustos de romanos en los extremos.

El cuerpo superior de la reja, de menor altura que el inferior, prosigue verticalmente con el mismo número de barrotes que en este caso son todos cilíndricos, con macollas decoradas, aunque con mayor grosor los que delimitan las tres calles que ostentan una mayor ornamentación.

El dorado friso calado que cierra la parte superior de este cuerpo alto de la verja, sobre el que se apoya el copete, además de poseer adornos con cabezas de ángeles alados también se decora con escudos en el que el central es de mayor tamaño, dentro de un laureado medallón soportado por grandes dragones enfrentados.

El coronamiento se desarrolla alrededor de la imagen central, creada con chapa de hierro repujado, en la que aparece la figura central y titular de la capilla La Asunción de la Virgen rodeada de seis ángeles, con los dos situados en la parte superior que figuran coronarla. Rodea esta escena un gran tallo del que se ramifican diversas ramas onduladas en forma de volutas que terminan o de las que cuelgan mascarones, hojas vegetales, animales fantásticos o cabezas de ángeles. Se remata ésta crestería en su parte superior y central con la imagen de Cristo Crucificado, superpuesto sobre el escudo en piedra del fundador de la capilla que se sitúa sobre la clave del arco de entrada a la misma.

 

Asunción de la Virgen rodeada de ángeles.

En el interior encontramos una cubrición que tras la desaparición de su primitiva bóveda de arista se edificó en el siglo XVIII una cúpula de media naranja sobre pechinas.

Frente a la entrada de la capilla tenemos el Retablo de Nuestra Sra. de los Remedios, uno de los mejores retablos dieciochescos del territorio conquense, obra de Pedro Fernández oficial del gran maestro barroco Jaime Bort, que fue colocado en este espacio en el año 1741.

Se trata de un retablo barroco de madera de pino y dorado con oro fino al que se le dan pocos toques polícromos, con una proporcionada riqueza ornamental, que ocupa todo el muro frontal de esta capilla, para el que se elaboró un basamento o sotobanco sobre el que apoyarse de planta irregular, con las mismas formas entrantes y salientes, cóncavas y convexas diseñadas en el cuerpo del mismo.

Tras una adelantada y decorada mesa de altar, que posee la misma altura que la del basamento, este retablo se compone en su base de un Sotobanco, sobre el que se desarrolla la predela, un único cuerpo y un ático que lo remata.

La predela cuenta con la propia decoración barroca en relieve, con un sagrario en su parte central cuya puerta se ornamenta con un relieve de Agnus Dei cordero de Pascua con bandera de victoria sobre una cruz, sobre las que aparecen tres cabezas de ángeles alados, rematándose todo ello con las figuras de cuerpo entero de dos niños sobre dicha puerta.

Sobre la predela tenemos el cuerpo del retablo que visto frontalmente nos muestra la siguiente distribución: en los extremos, junto a cada muro lateral, un pilar de sección cuadrangular rematados en su coronamiento por sendos pináculos, continuando hacia el interior del retablo en forma cóncava hasta el emplazamiento de una columna para seguir su diseño en forma convexa, que es la que ocupa el espacio central, dentro del cual se abre un camarín en forma de templete en el que se aloja la imagen de la Virgen.

En los espacios cóncavos, apoyadas sobre ménsulas se encuentran las imágenes exentas en madera, con ricos estofados y policromía en su túnica y mantos, de los padres de la Virgen, San Joaquín a la izquierda y Santa Ana a la derecha. En cada uno de los laterales del vano del camarín encontramos la peculiaridad que nos ofrece la escultura de un gracioso ángel, apoyado sobre ménsula, que sostiene un capitel corintio volado, encarnando con ello el papel de fuste de una columna y semejando soportar el frontón del retablo. Sobre la predela y bajo los dos ángeles antes mencionados, en los lados inferiores del camarín y en posición orante se encuentran otras dos esculturas exentas en madera estofada y policromada de dos ángeles, como venerando la imagen de la Virgen.

Sobre el entablamento del cuerpo del retablo tenemos el ático que en su parte central cuenta con un relieve, sobre un frontón abierto y desventrado con dos figuras alegóricas apoyadas en él, la Fortaleza y la Templanza, igualmente con ricos estofados y policromadas.

El relieve citado que aparece dentro de una ornamentada orla representa la Anunciación del Ángel a María.

En el muro de la izquierda de la capilla se encuentra otro Retablo, más sencillo, realizado hacia el año 1770, que suele atribuírsele a José Martín de Aldehuela.

En el centro del cuerpo de este último retablo hay dos hornacinas donde se alojan imágenes modernas.

En el ático, dentro de un orlado medallón ovalado se sitúa un lienzo con la figura de San Nicolás de Bari, como obispo con mitra y báculo, junto a tres niños que se muestran emergiendo de un barreño, que hacen mención a uno de sus milagros.

 

Pintura con San Nicolás de Bari.

 

(A continuación se muestran otras imágenes pertenecientes a esta capilla)

 

 

Frente a esta capilla, en la nave central, se encuentra la entrada al Coro de la Colegiata, por lo que antes de proseguir con las dos últimas capillas que restan por describir, la de Santiago y la del Santo Sepulcro, pasamos a detallar el Coro con su magnífica sillería.

Latitud: 39° 33' 36.9504" N
Longitud: 2° 42' 9.594" W

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